III Batalla del Paso del Fuego Negro

Después de llevar a cabo La Batalla a las Puertas de Kislev, en 2018, nos reunimos a inicios de 2019 para decidir cual iba a ser nuestra siguiente gran batalla (ya que, de modo inconcebible, aún no estabamos saciados). Y, después de barajar varias opciones, nos quedamos con la Tercera de las batallas en el Paso del Fuego Negro.

Nos dimos nueve meses de margen (hasta finales de septiembre) para librar la batalla. Al inicio del proyecto no nos faltaban tantas miniaturas como en la batalla de Kislev, pero aun así se trataba de 18.000 puntos por bando y, dada la dado la naturaleza de estos ejércitos sí terminó siendo equiparable en cuanto al número de miniaturas (unas 2.500). ¡Por supuesto, todo pintado!

Por nuestra parte, cumplimos los plazos de pintado, pero por causas ajenas al grupo no pudimos jugar la partida hasta noviembre de 2019. En cualquier caso, cuando finalmente llegó lo disfrutamos a lo grande. Además del informe de batalla escrito que podéis leer debajo estas líneas, desde la concepción de la batalla teníamos pensado grabar un vídeo en formato documental, en vez del típico vídeo informe de batalla, cosa que no pudimos hacer hasta unos meses después del confinamiento, pero que también nos alegra compartir a continuación. Os dejamos en esta página con todo este material, ¡que lo disfrutéis!




Informe de batalla por turnos:





La III Batalla del Paso del Fuego Negro



Introducción

Nubes de tormenta se cernían sobre los traicioneros picos de las Montañas del Fin del Mundo, como un funesto augurio de lo que estaba por venir. Como tantos otros en el pasado, dos ejércitos se encaminaban a la batalla en el único lugar por el que era posible atravesar la vasta cordillera montañosa: El Paso del Fuego Negro. Se trataba de una profunda grieta entre las rocas de paredes cortadas a pico, con un camino que en su centro se ensanchaba, formando un amplio valle.  Este no estaba compuesto más que por pequeñas arboledas y un antiguo santuario en ruinas dedicado a Sigmar Heldenhammer, homenaje a la contienda donde miles de años atrás el Dios Emperador había comenzado a forjar su leyenda. Es en ese lugar donde les ejércitos de pielesverdes y hombres empezaron a desplegarse una vez más para hacer frente a su destino.

Los Orcos habían sido los primeros en llegar. Su kaudillo, Vorag Mandíbula de Hierro, había reunido una hueste de pielesverdes que se había dedicado a saquear villas y puestos fronterizos durante meses, aglutinando a más y más orcos, goblins y demás criaturas menos numerosas pero igualmente peligrosas: decenas de trolls, gigantes e incluso un arcano Ídolo de Gorko, una encarnación viva del espíritu del ¡Waaagh!. Esta horda amenazaba con invadir la provincia de Averland y extender su mancha de destrucción por todo El Imperio. Muchos decían que desde la invasión de Asavar Kul no se veía un ejército tan grande dispuesto a devastar las tierras del hombre.









Si el Kaudillo Vorag conseguía mantener unido a un ejército de tal magnitud no era tan solo gracias a su fuerza y a una disciplina brutal, sino también por poseer una astucia sin igual entre sus congéneres. Observando como se agrupaban sus enemigos, Vorag intuyó que los humanos tratarían de proteger a sus tropas de disparo y máquinas de guerra, concentrándose alrededor de las cuatro colinas que delimitaban la planicie. Desplegó a lo largo del frente a los karroz y jinetez de lobo goblin, con sus jinetes y bestias de monta feroces por entrar en combate.

También se aseguró que los gigantes estuvieran en primera línea para sembrar el terror entre los soldados humanos. Las peñas de orcos, goblins y trolls se amontaban detrás, con los regimientos de Orcos Negros repartidos a lo largo de la línea, tanto como para hacer frente a cualquier unidad de élite de los humanos como para impartir orden entre la chusma a base de mamporros y tajos de hacha.
 
A diferencia de otros advenedizos de su misma raza, Vorag estaba convencido que arrojar piedras y virotes sobre los enemigos era fundamental para causar desorden entre las filas enemigas, especialmente, entre los débiles humanos. Con esto en mente, ordenó que arrastraran a dos decenas de crueles artilugios ingeniados por los traicioneros goblins hacia las posiciones de tiro. Más les valía no fallarle, o lo pagarían caro.
 
Dando un último vistazo al campo de batalla, le extrañó no distinguir a ni un solo humano montado a caballo y protegido por sus armaduras de acero. Que estas tropas no apoyaran a los soldados de a pie no era propio de los humanos. Bueno, si le tenían prevista alguna sorpresa él estaba preparado: la noche anterior a la batalla los rastreadores jinetez de lobo habían localizado un pequeño sendero que daba al lado oeste del campo de batalla. 

Dispuesto a aprovechar esta ventaja, Vorag ordenó a su guarida personal de jinetez de jabalí quedar en reserva para acometer junto a él desde esa posición. Tenía localizado al comandante humano, de quien los chamanez le habían contado que se trataba de un mequetrefe chalado de pelo blanco, pero que a la vez era un guerrero peligroso, armado con uno de los legendarios filos rúnicos de los kaudillos humanos. En cualquier caso, no tenía importancia. Lo destriparía, blandiría la espada como trofeo y el camino hacia el resto de las ricas tierras de los humanos estaría abierto para su raza.




Los soldados imperiales apagaron los últimos fuegos y se encaminaron silenciosamente al valle donde tendría lugar la batalla. No habían podido descansar apenas durante la noche a causa de los ruidos incesantes de los tambores orcos, procedentes del otro lado de la ladera, pero una resolución impertérrita cruzaba las caras de todos los soldados. No solo estaba en juego contener a la horda orca en esas montañas: si fallaban, no habría futuro para las tierras de los hombres y quienes las habitaban.

Consciente de todo ello, el Emperador Karl Franz reunió por última vez a su estado mayor y revisó la estrategia a seguir. Confiarían en desplegar a las tropas estatales entre cuatro montículos, donde la infantería soportaría lo peor de la contienda, ejerciendo de tapón para evitar el paso de los orcos y dando tiempo a los arcabuceros y a la artillería a batir sus filas con mortales descargas de pólvora negra. El Conde Elector de Averland, Marius Leitdorf, parecía más sensato de lo habitual, y no puso reparos en seguir el plan de batalla.

Cada grupo de ejército provincial se agruparía alrededor de sus comandantes. En el flanco izquierdo, las tropas de Averland, que contaban incluso con compañías de milicianos, lucharían desesperadamente por sus familias comandadas por el imprevisible Leitdorf; en el centro, las disciplinadas tropas de Altdorf y los valientes hombres de Stirland y halflings de la Asamblea serían dirigidos por el Archilector Kaslain desde su altar de guerra; en el flanco derecho, los soldados de Ostermark, a quienes no podían dejar de agradecer su marcha forzada para llegar a tiempo desde el norte, tendrían al Conde Elector Wolfram Hertwig al mando.


Por su parte, los regimientos de las Órdenes de Caballería estarían en reserva, listos para entrar en acción allí donde la línea pudiera flaquear. El mismo Emperador, junto a su escolta Ludwig Schwarzhelm y al mariscal Kurt Helborg, estaría al mando de una poderosa unidad de Caballeros de la Reiksguard, toda vez que su fiel grifo, Garra de Muerte, había resultado herido en una escaramuza previa a la contienda. 

Eran afortunados de contar con dos tanques a vapor a pleno rendimiento, aunque eran menos de los que les gustaría disponer, puesto que los venerables artilugios ideados por el genio Leonardo siglos atrás eran esenciales para causar pavor entre los pielesverdes. A lo largo del valle se empezaban a agrupar también las dementes bandas de flagelantes que seguían al ejército con sus proclamas apocalípticas. No era de esperar que obedecieran órdenes concretas, aunque sí se podía confiar que con su maníaca determinación no se retirarían del combate hasta el último hombre.

Una vez repasado por última vez el plan de batalla, los comandantes se despidieron y cada uno se encaminó hacia su posición. Karl Franz confiaba en que los regimientos de grandes espaderos de las provincias y la Reiksguard a pie ejercieran de baluartes para inspirar confianza al resto de soldados y que la línea se sostuviera, al menos, el tiempo suficiente para que la caballería efectuara una contracarga devastadora. 

En ese instante observó desde el peñasco como los pielesverdes empezaban a amontonarse a lo largo del campo. Cruzando una mirada fría con Kurt Helborg al evaluar el número de trolls, gigantes y demás bestias feroces, elevó una plegaria a Sigmar y mandó que le trajeran el caballo. La batalla estaba a punto de comenzar.

Los ejércitos

La horda orca en todo su verde esplendor

Orcos, goblins y demás ralea desde otra perspectiva

Imagen donde podemos comprobar que, efectivamente, un gigante está celebrando que ha marcado un gol

A qué no os atrevéis a contar los goblins, ¿eh?


Contingente de Averland

El Conde Elector Marius Leitdorf y su séquito

Contingente de Ostermark

Contingente de Stirland

Unidades de Caballería y Caballeros en Semigrifo

Y otra: todas estas unidades empezaron la partida en reserva, listas para entrar en el campo de batalla en los turnos 2 y 3

La tríada: Kurt Helborg, Karl Franz y Ludwig Schwarzhelm

Planificación

Después de ocho meses de preparación estábamos listos para la batalla. No obstante, ni el Warhammer se puede escapar del todo de los acontecimientos sociales (que nos lo digan ahora), y decidimos postergar la partida en dos ocasiones, así que la fecha inicial se retrasó casi un mes. Al final nos sirvió para tenerlo todo listo, aun más si cabe, y con muchísimas ganas de empezar a trasladar minis, colocarlas en la mesa y recrear esta historia a base de tirar dados.

Como muchos sabréis, esta batalla está inspirada en el relato del libro de ejército del Imperio de 6a edición, respetando en la medida de lo posible los detalles del trasfondo que se mencionan (y que, a diferencias de otras batallas, tampoco es excesivamente minucioso, al tratarse de la única fuente y pocas páginas de texto). Si tenéis ganas, vale la pena que le echéis un vistazo porque, a parte de ser una narración muy bien escrita y entretenida, puede serviros para comparar lo que sucedió "realmente" y hasta que punto se parece nuestra recreación.

Cabe destacar que uno de los jugadores que aportaron más miniaturas a la partida, Jaume (@el_gosu_ en instagram), no pudo venir finalmente a la partida. Martí fue su sustituto, y desde aquí agradecemos a ambos toda la colaboración, como también a Roger, quien esta vez estuvo todo el rato detrás de la cámara, y a Noa Albert por el apoyo en todo a lo largo del fin de semana para que los jugadores solo nos tuviéramos que ocupar de disfrutar la partida. También es momento de agradecer a las personas que se interesaron en algún momento u otro por el proyecto y nos animaron desde la distancia con sus comentarios y sugerencias. ¡Gracias a todos! 


Reglas

En los enlaces siguientes podéis consultar las reglas de la partida que publicamos previamente a la batalla, así como la lista de 18.000 puntos de pielesverdes y los 18.000 puntos de imperiales.

Como podréis comprobar en las reglas especiales que redactamos, se especifican las restricciones de despliegue, los puntos que otorgan los objetivos, y el hecho que varias unidades empezarán la partida en reserva. Por parte de los orcos, estas serán la unidad de 39 jinetez de jabalí que incluye el Kaudillo Vorag Mandíbula de Hierro, además de una unidad más pequeña de 10 jinetez de jabalí. Por parte de los imperiales, la reserva incluye a todas las unidades de órdenes de caballería y caballeros en semigrifo; además del Emperador Karl Franz, sus lugartenientes Kurt Helborg Ludwig Schwartzhelm 27 Caballeros de la Reiksguard.

Un último apunte acerca de la normativa: la partida se jugó con las reglas de Ninth Age porque así lo decidimos al plantearla, por una cuestión de practicidad y por probar como funcionaban a esta cantidad de puntos. En este grupo no estamos atados a ninguna versión del juego, y que jugáramos con este cuerpo de reglas no significa que en el futuro no elijamos otras versión o sigamos con esta para recrear batallas de este tipo. En el informe se respetará la nomenclatura habitual de Warhammer en referencia a los nombres de las unidades, los hechizos y las habilidades. Simplemente lo precisamos porque nosotros mismos lo jugamos así durante la partida.


Los equipos


Ejército Orco
  • Marc (semperveridis): flanco oeste de los Orcos, compuesto principalmente por artillería, jinetez de jabalí y trolls.
  • Oriol (agarocles): centro de los Orcos, compuesto principalmente por gigantes, goblins y artillería.
  • Martí: flanco este de los Orcos, compuesto principalmente por orcos, karros, trolls.




    Ejército Imperial
    • Jaume: flanco oeste del Imperio, compuesto principalmente por el contingente de Averland liderado por el Conde Elector de Marius Leitdorf.
    • Pep (Drakenhof): centro del Imperio, compuesto principalmente por los contingentes de Altdorf y Stirland, liderado por el Archilector Kaslain en Altar de Guerra.
    • Jordi (Kratos): flanco este del Imperio, compuesto principalmente por el contingente de Ostermark, liderado por el Conde Elector Wolfram Hertwig.



      Logística

      En relación al marco temporal real, la partida se jugó de un viernes por la tarde a un domingo al mediodía. Al haber ya disputado otras batallas de este tipo y, sobretodo, con la experiencia de Las Puertas de Kislev, establecimos encontrarnos todo el grupo pronto el viernes por la tarde. Cada uno tiene sus obligaciones particulares, pero sí que intentamos en la medida de lo posible que todo el mundo llegara lo más pronto posible, lo que fue muy importante para tener el despliegue listo a media tarde y poder jugar el primer turno el mismo viernes. Hay gente que incluso pidió día libre en el trabajo: que una ocasión así lo merezca ya depende de cada uno (y muchas veces de alguien más). ¡Tenedlo en cuenta si os metéis en una de estas!

      Como habréis comprobado en el relato que encabeza este artículo y en la información previa a la partida, nos preocupamos de desplegar a las tropas imperiales siguiendo el trasfondo (es decir, por provincias). En cuanto al área de despliegue, en esta ocasión tuvimos espacio de sobras en las habituales 12" para que las unidades no se apelotonaran en filas y filas de unidades como nos había ocurrido en el pasado. Recomendamos también llevar al menos un croquis teniendo en cuenta las unidades a desplegar, generales, portaestandartes y demás elementos importantes para agilizar al máximo esta parte.

      Despliegue

      El relato de la batalla será de oeste a este para que al leer se entienda el punto de vista de cada ejército. Los acantilados elevados y el punto donde se bifurca el camino se encuentran al oeste (izquierda del mapa) y el santuario de Sigmar y el resto de montañas se encuentran en el este (derecha del mapa).


      Orcos y goblins


      Unidades pielesverdes en el extremo oeste del tablero

      Un montón de Catapultas, Trolls y Jinetez de Jabalí

      ¡Más Trolls!

      Fue una buena idea colocar a los karroz en unidades... ya veréis

      "Hola, 28 heridas y más de 20 ataques llaman a su puerta"

      Otra colina repleta de máquinas de guerra. Podéis apreciar las minis de los Orcos Akorazados de Ruglud, aunque los jugamos como un regimiento de ballesteros orcos estándar

      Por si faltaban gigantes. Detrás, la mayor unidad de la partida: 72 lanceros goblins, los míticos monopose de la caja de 4a ed.

      Gran concentración de infantería pielverde

      ¿Os habéis fijado que en casi cada imagen hay una Serpiente Alada?

      Una gran cantidad de heridas concentrada en pocas minis

      El concesionario pielverde

      Y fin, extremo este del campo de batalla para la horda verde


      El Imperio


      Extremo oeste del campo imperial. Proyectiles de Averland listos para repartir amor desde la colina
        
      Marius dirige a los averlandeses desde la unidad de Grandes Espaderos. Que se encuentre montado a caballo en medio de la unidad fue una licencia estética que nos tomamos (el frontal sigue siendo de 10 minis)


      Más regimientos de Averland. Las tropas de disparo que no cabían en la colina se colocaron delante de la infantería, listos para sacrificarse hasta la última bala

      Dos grandes regimientos de flagelantes y milicia

      Últimas unidades del contingente de Averland y unos Halflings con la librea de Stirland. Las minis de Tiradores de Miragliano los empleamos como ballesteros estándard

      El muy agrupado contingente de Stirland

      Tanque a vapor, flagelantes y archilector en altar de guerra: un hueso duro de roer para los pielesverdes. Los generales imperiales dejaron este hueco tan grande en la línea preveyendo uno de los puntos por los que podrían entrar los refuerzos

      Las tropas de Altdorf se despliegan listas para defender la colina que domina el centro del tablero 

      Resto de tropas de Altdorf y algunos soldados de Ostermark

      Más unidades de ostermarkeses

      Seguimos con Ostermark. Estas unidades están situados justo enfrente del Santuario de Sigmar

      Extremo este del campo para El Imperio. El resto de tropas de Ostermark se despliegan en la colina


      Diagrama de despliegue

      Podéis hacer clic con el botón derecho para ver el diagrama a mayor resolución en otra pestaña y hacer más zoom.



      Leyenda



      Y os dejamos con algunas imágenes extra del despliegue. ¡Más en los enlaces a cada turno!


      Oriol (guillotinado), quien ejerció de huésped, empezando a colocar las unidades que ya habíamos traído en los días previos al lugar donde se disputaría la partida


      Roger acaba de percatarse, incrédulo, que alguien trajo una mini sin pintar. Lo que sucedió a continuación está censurado para la salud de los espectadores

      Mientras Jaume empieza a susurrar un hechizo, Roger y Oriol se dan cuenta que las minis empiezan a andar

      "Saben aquel que dice que un Troll entra en una taberna y pide tres cafés..."


      Pep y Jordi acabando de maquinar sus fullerías


      Después de horas y horas, ¡por fin! Despliegue listo. Marc no puede contener la emoción


      Martí cultiva a la parroquia sobre la peligrosidad de los goblins mientras Oriol no se lo termina de creer

      Muchas mini y gente en movimiento. ¡Esto va a empezar!

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